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domingo, 28 de febrero de 2016

Lunes 29 de febrero
Si ustedes obedecen estrictamente mi voz y verdaderamente guardan mi pacto, entonces ciertamente llegarán a ser mi propiedad especial de entre todos los demás pueblos, una nación santa (Éx. 19:5, 6).

Jehová hizo un pacto con los israelitas en el monte Sinaí y les hizo esa histórica promesa. En Egipto, antes de ser esclavos, los hebreos formaban una sociedad tribal administrada por los cabezas de familia, o patriarcas. Estos, como otros siervos de Jehová que vivieron antes que ellos, cumplían las funciones de gobernantes, jueces y sacerdotes de su casa (Gén. 8:20; 18:19; Job 1:4, 5). Pero entonces Jehová, mediante Moisés, le dio a su pueblo un conjunto de leyes que lo haría diferente de todas las demás naciones (Deut. 4:5-8; Sal. 147:19, 20). La Ley estableció un sacerdocio separado. Además, los jueces del pueblo serían “los ancianos”, a quienes se respetaba por su conocimiento y sabiduría (Deut. 25:7, 8). En resumen, la Ley reglamentó la vida religiosa y social de la nueva nación. w14 15/11 4:8, 9
Domingo 28 de febrero
Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios (Hech. 7:22).

Un hombre que tuvo la mente puesta en las cosas de arriba fue Moisés. No recibió una educación cualquiera. Egipto era la potencia del momento y, encima, Moisés pertenecía a la familia del faraón. Con la educación que recibió, no nos extraña que llegara a ser “poderoso en sus palabras y hechos”. ¡Imagínese cuántas posibilidades se abrían ante él! Pero su mente estaba puesta en algo mucho más noble: hacer la voluntad de Dios. Siendo él un niño, su verdadera madre —Jokébed— sin duda le habló del Dios de los hebreos. Para Moisés, lo que sabía de Jehová era más importante que cualquier otra cosa. Por eso renunció a las riquezas y el poder que le ofrecía su posición (Heb. 11:24-27). La educación espiritual que recibió de pequeño y la fe que tenía en Jehová lo impulsaron a concentrarse en las cosas de arriba (Col. 3:2). w14 15/10 4:10, 11

sábado, 27 de febrero de 2016

Sábado 27 de febrero
Debes conocer bien la apariencia de tu rebaño (Prov. 27:23).

La vida de un pastor en el antiguo Israel no era nada fácil. Tenía que soportar el frío o el calor y proteger a su rebaño tanto de depredadores como de ladrones. Constantemente examinaba a las ovejas, y si alguna estaba enferma o se había lastimado, se ocupaba de ella. Estaba pendiente sobre todo de los corderitos, pues eran más frágiles que las ovejas adultas (Gén. 33:13). En algunos aspectos, los padres cristianos son como pastores. Necesitan desplegar las cualidades de un buen pastor. Un buen pastor examina cuidadosamente a cada oveja para asegurarse de que está sana. En sentido figurado, usted puede hacer lo mismo con sus hijos. Para conocerlos bien, tiene que estar al tanto de lo que hacen, piensan y sienten. ¿Cómo puede lograrlo? Hablando a menudo con ellos. w14 15/9 3:1-3

jueves, 25 de febrero de 2016

Viernes 26 de febrero
Lo que obro no lo sé. Porque lo que deseo, esto no lo practico; sino que lo que odio es lo que hago (Rom. 7:15).

Satanás sabe que tenemos malas inclinaciones. Cuando se aprovecha de ellas para atacarnos, seguir fieles a Jehová se convierte en un enorme desafío (Juan 8:44-47). Pensemos en una persona que, por estar tan absorta en el placer del momento, acabó haciendo algo que nunca creyó que haría. ¿Cómo llegó a esa triste situación? Es probable que, poco a poco, su corazón se volviera menos sensible a la voz de Jehová. Una de dos: o bien no se dio cuenta de las señales que le advertían lo que estaba pasando, o bien decidió pasarlas por alto. Por ejemplo, quizás dejó de orar, ya no predicaba tanto como antes o empezó a perderse reuniones. Con el tiempo, su deseo pudo más y la llevó a hacer algo que sabía que estaba mal. ¿Cómo podemos nosotros evitar ese terrible error? Estando atentos a cualquier señal de advertencia y haciendo rápidamente los cambios necesarios. w14 15/8 4:8
Jueves 25 de febrero
De entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí (Hech. 20:30).
Lamentablemente, la congregación cristiana original acabó corrompiéndose (Hech. 20:29; 2 Ped. 2:2, 3; Jud. 3, 4). Como Jesús predijo, el “inicuo”, Satanás, se encargó de que la apostasía creciera y mantuviera oscurecido el cristianismo verdadero hasta que llegara “la conclusión del sistema de cosas” (Mat. 13:37-43). Entonces Jehová coronaría a Jesús como Rey sobre la humanidad. Eso ocurrió en octubre de 1914 y marcó el comienzo de “los últimos días” del malvado sistema de Satanás (2 Tim. 3:1). Los cristianos ungidos de tiempos modernos dijeron con mucha anticipación que octubre de 1914 sería una fecha clave. Se basaron en la profecía de Daniel sobre un gran árbol que fue cortado y que volvería a crecer después de un período de “siete tiempos” (Dan. 4:16). Jesús llamó a ese mismo período “los tiempos señalados de las naciones” en su profecía sobre su futura presencia y sobre “la conclusión del sistema de cosas” (Luc. 21:24; Mat. 24:3). w14 15/7 4:9, 10

miércoles, 24 de febrero de 2016

Miércoles 24 de febrero
No vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás (Filip. 2:4).

Pablo animó a todos los cristianos a interesarse por sus hermanos. Este consejo incluye la idea de tomar nota de las cualidades que otros tienen y felicitarlos por ellas (Filip. 2:3). ¿Cómo nos sentimos cuando alguien observa que hemos hecho algo bien y nos lo dice? Eso saca lo mejor de nosotros y nos estimula a seguir mejorando. Del mismo modo, cuando felicitamos a nuestros hermanos por lo bueno que hemos visto en ellos, se sienten motivados a crecer espiritualmente. Todos necesitamos de vez en cuando que otros se interesen por nosotros. Pero en especial los jóvenes y los recién bautizados necesitan sentirse incluidos en las actividades de la congregación. Así comprenderán que tienen un lugar entre nosotros. En cambio, si no les damos el reconocimiento que merecen, pudiera apagarse su deseo de asumir más responsabilidades (1 Tim. 3:1). w14 15/6 4:9, 10

martes, 23 de febrero de 2016

Martes 23 de febrero
Vendré sobre los que moran en seguridad (Ezeq. 38:11).
¿Cómo reaccionará Jehová cuando Satanás intente destruir a su pueblo? Ejerciendo su derecho como Soberano Universal, acudirá en nuestra defensa. Si atacan a sus siervos, lo atacan a él (Zac. 2:8). Así que nuestro Padre celestial actuará de inmediato para rescatarnos. Esa liberación alcanzará su punto culminante cuando el mundo de Satanás sea destruido en el Armagedón, “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” (Rev. 16:14, 16). Hablando de esta guerra, la Biblia profetiza: “Los muertos por Jehová ciertamente llegarán a estar en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el mismísimo otro extremo de la tierra. No serán plañidos, ni serán recogidos ni enterrados. Quedarán como estiércol sobre la superficie del suelo” (Jer. 25:31-33). En el Armagedón, el mundo malvado de Satanás llegará a su fin. Pero la parte terrestre de la organización de Jehová permanecerá en pie, sobrevivirá. w14 15/5 4:3-5