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jueves, 31 de diciembre de 2015

Jueves 31 de diciembre
No es cosa deseable a mi Padre que está en el cielo el que uno de estos pequeños perezca (Mat. 18:14).

Jehová se interesa profundamente en todos los que han mostrado amor por su nombre, incluso si no le están sirviendo ahora mismo (Luc. 15:3-7). ¿Se cuenta usted entre quienes ya no sirven activamente a Jehová? Tal vez dejó de asistir a las reuniones porque un hermano lo ofendió. De ser así, pregúntese: “¿Es mi vida mejor ahora? ¿Soy más feliz? ¿Fue Jehová quien me ofendió, o fue más bien un ser humano imperfecto? ¿Acaso me ha tratado mal Jehová alguna vez?”. Lo cierto es que Dios siempre es bondadoso con nosotros. Incluso cuando no cumplimos con nuestra dedicación, permite que disfrutemos de las cosas buenas que él proporciona (Sant. 1:16, 17). Pero no olvidemos que el día de Jehová está cerca. Ahora es el momento de regresar a los brazos de nuestro amado Padre celestial y a la congregación, el único puerto seguro en estos últimos días (Deut. 33:27; Heb. 10:24, 25). w13 15/11 2:16, 17

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Miércoles 30 de diciembre
Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos (2 Ped. 3:13).

Para agradar a Dios debemos actuar con decisión. Recuerde las palabras de Elías a los devotos de Baal y los israelitas apóstatas en el monte Carmelo: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal lo es, vayan siguiéndolo a él” (1 Rey. 18:21). Los israelitas sabían lo que tenían que hacer, pero estaban “cojeando” con indecisión. Josué les había dado años antes un magnífico ejemplo cuando dijo: “Si es malo a sus ojos servir a Jehová, escójanse hoy a quién quieren servir [...]. Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Jehová” (Jos. 24:15). Josué y quienes lo apoyaron pudieron establecerse en la Tierra Prometida, “una tierra que mana[ba] leche y miel” (Jos. 5:6). En su función de Josué Mayor, Jesús ya está a punto de acabar con este sistema corrupto y de introducir a sus seguidores en el prometido nuevo mundo de justicia. w13 15/9 4:15, 18

martes, 29 de diciembre de 2015

Martes 29 de diciembre
Sigue buscando la sabiduría y el discernimiento como a la plata (Prov. 2:4).

Nos mantendremos firmes ante las tentaciones solo si cumplimos ciertas condiciones: si dejamos que los dichos de Jehová moldeen nuestra persona interior, si oramos sin cesar por dirección divina y si seguimos buscando el conocimiento de Dios como quien busca un tesoro escondido. Jehová da conocimiento, entendimiento, discernimiento y sabiduría a quienes se esfuerzan por tener estos dones. Cuanto más los busquemos y los cultivemos, más cerca estaremos de él. Y esa estrecha amistad nos servirá de protección cuando se nos presenten tentaciones. Acercarnos a Dios y tenerle un temor reverente nos impulsará a evitar el pecado (Sal. 25:14; Sant. 4:8). Si disfrutamos de nuestra amistad con Jehová y ponemos en práctica sus sabios consejos, lograremos tomar decisiones que alegren su corazón y protejan nuestra herencia. w13 15/5 5:16-18

lunes, 28 de diciembre de 2015

Lunes 28 de diciembre
Como el barro en la mano del alfarero, así son ustedes en mi mano, oh casa de Israel (Jer. 18:6).

¿Qué sucede si los seres humanos se niegan tercamente a que el Gran Alfarero los moldee? Cuando un pedazo de arcilla no se puede usar para el fin previsto, quizás tenga que ser transformado en otro tipo de vasija o ser desechado. Esto suele deberse a que el artesano no lo trabajó bien. No obstante, tal cosa nunca sucede con nuestro Alfarero (Deut. 32:4). Cuando una persona no cede a sus esfuerzos por moldearla, la culpa siempre es de ella. Jehová ejerce su autoridad sobre los hombres tratándolos según se dejen moldear o no. Los que son dóciles son moldeados de un modo provechoso. Por ejemplo, los cristianos ungidos son “vasos de misericordia” que han sido convertidos en “vaso[s] para uso honroso”. En cambio, los que insisten en oponerse a Dios acaban siendo “vasos de ira hechos a propósito para la destrucción” (Rom. 9:19-23). w13 15/6 4:3, 5

domingo, 27 de diciembre de 2015

Domingo 27 de diciembre

Lo nombrará sobre todos sus bienes (Mat. 24:47).
Quienes componen el esclavo fiel recibirán ese nombramiento cuando obtengan su recompensa celestial y lleguen a ser reyes con Cristo. ¿Es la recompensa que el esclavo fiel recibe en los cielos mayor que la del resto de los ungidos? La respuesta es no. Aunque una recompensa se le haya prometido a un grupo pequeño en un momento determinado, también pueden acabar recibiéndola otras personas. Por ejemplo, piense en lo que Jesús les dijo a sus 11 apóstoles fieles la noche antes de morir (Luc. 22:28-30). Él le prometió a ese pequeño grupo de hombres una magnífica recompensa por su lealtad: compartiría con ellos su autoridad de Rey. Sin embargo, años después indicó que todos los ungidos, los 144.000 sin excepción, se sentarían en tronos y reinarían con él (Rev. 1:1; 3:21). De modo parecido, prometió al esclavo fiel que lo nombraría sobre todos sus bienes. Pero, realmente, son los 144.000 en su totalidad los que compartirán la inmensa autoridad celestial de Cristo (Rev. 20:4, 6). w13 15/7 4:15, 18, 19

viernes, 25 de diciembre de 2015

Sábado 26 de diciembre
La mujer vio que el árbol era bueno para alimento (Gén. 3:6).

Satanás puede utilizar el deseo natural de satisfacer nuestras necesidades físicas para apartarnos de hacer la voluntad de Dios. Por ejemplo, le dijo a Eva que podía comer del fruto del “árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo” y que no moriría (Gén. 2:9; 3:1-5). Es más, le aseguró que, en cuanto comiera de él, llegaría a ser igual que Dios. Con estas palabras, Satanás insinuó que ella no necesitaba obedecer a Jehová para seguir con vida. ¡Qué mentira tan descarada! ¿Qué haría Eva? Tenía dos opciones: rechazar de plano aquella idea, o seguir dándole vueltas y dejar que el deseo de comer el fruto creciera. Lamentablemente, a pesar de tener a su disposición todos los demás árboles, Eva decidió seguir pensando en lo que el Diablo le dijo acerca del árbol que estaba en medio del jardín. ¿Con qué resultado? “Empezó a tomar de su fruto y a comerlo.” Satanás había sembrado en ella un deseo por algo que el Creador había prohibido. w13 15/8 4:7
Viernes 25 de diciembre
A ti, oh Jehová, levanto mi alma misma. Oh Dios mío, en ti he cifrado mi confianza (Sal. 25:1, 2).

¿Qué ayudó a David a confiar tanto en su Padre celestial? Muchas personas oran a Dios solo cuando tienen problemas. Pero David no era así. Él demostró a lo largo de su vida que amaba a Jehová y confiaba en él, en las buenas y en las malas (Sal. 40:8). Fíjese en las palabras de alabanza y gratitud que David empleó: “Oh Jehová Señor nuestro, ¡cuán majestuoso es tu nombre en toda la tierra, tú, cuya dignidad se relata por encima de los cielos!” (Sal. 8:1). ¿Percibe la amistad tan estrecha que tenía con su Padre celestial? Maravillado por la grandeza y gloria de Jehová, se sintió impulsado a alabarlo “todo el día” (Sal. 35:28). Al igual que David, tenemos que comunicarnos regularmente con Jehová para fortalecer nuestra confianza en él. La Biblia dice: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Sant. 4:8). w13 15/9 2:4-7