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miércoles, 15 de junio de 2016

Sigan buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas les serán añadidas (Mat. 6:33).

Confiamos en que Jehová cumplirá la promesa que ha hecho de bendecirnos. Buscar primero “la justicia de Dios” incluye ver las obligaciones familiares como las ve Jehová. La Ley que Dios le dio a Moisés mandaba a los padres educar espiritualmente a sus hijos, y ese principio también es aplicable a los padres cristianos (Deut. 6:6, 7). Jehová les ha confiado esta responsabilidad a ellos, no a los abuelos ni a nadie más. El rey Salomón declaró: “Escucha, hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre” (Prov. 1:8). Jehová quiere que tanto el padre como la madre estén físicamente presentes para guiar e instruir a sus hijos (Prov. 31:10, 27, 28). Gran parte de lo que un hijo aprende de sus padres en sentido espiritual lo aprende cuando día tras día los escucha conversar sobre Jehová y observa cómo le sirven. w14 15/4 3:6, 7

martes, 14 de junio de 2016

Llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor (Juan 10:16).

La parábola de las ovejas y las cabras muestra que los cristianos que esperan vivir para siempre en la Tierra tienen el privilegio de apoyar a los hermanos ungidos de Cristo (Mat. 25:31-46). Los dos grupos trabajan unidamente —como “un solo rebaño”— en la obra de hacer discípulos. Como es obvio, el Amo espera resultados. Los cristianos del siglo primero se entregaron de lleno a la predicación y a la obra de hacer discípulos. Pero ¿están los seguidores de Cristo cumpliendo con su trabajo en nuestros días? Claro que sí. Hoy se está llevando a cabo la mayor campaña de predicación y enseñanza de la historia. Gracias al trabajo incansable del pueblo de Dios, cientos de miles de personas se bautizan cada año y se suman a la tarea de predicar. ¡Qué prueba tan clara de que estamos en el tiempo del fin y de que Jesús ya está gobernando! Sin duda, el Amo debe estar muy satisfecho. w15 15/3 3:9, 10

domingo, 12 de junio de 2016

Domingo 12 de junio
Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones (Mat. 28:19).

Los cristianos del siglo primero se beneficiaron del sistema de calzadas romanas. Los ingenieros romanos hicieron más de 80.000 kilómetros (50.000 millas) de calzadas que conectaban prácticamente todas las provincias romanas a través de bosques, desiertos y montañas. Además de las calzadas, los romanos contaban con 27.000 kilómetros (17.000 millas) de ríos y canales por los que navegar. Y, por mar, los barcos romanos recorrían unas novecientas rutas que conectaban cientos de puertos. Así que los cristianos podían desplazarse por todo el mundo romano. A pesar de que había algunas dificultades, el apóstol Pablo y otros viajaron sin necesidad de pasaportes ni visados. No había controles de inmigración ni aduanas. Y como los delincuentes temían ser castigados, era bastante seguro transitar por las calzadas. La armada mantenía las rutas marítimas libres de piratas, por lo que tampoco era demasiado peligroso navegar. w15 15/2 3:1, 9, 10

jueves, 9 de junio de 2016

Jueves 9 de junio
Tu mismísimo trono llegará a ser un trono firmemente establecido hasta tiempo indefinido (2 Sam. 7:16).

Mediante el pacto que Jehová hizo con David, le aseguró a aquel rey del antiguo Israel que el Mesías sería un descendiente suyo (Luc. 1:30-33). Así señaló con más precisión por quién vendría la descendencia de la mujer. Estableció que un heredero de David tendría “el derecho legal” al trono del Reino mesiánico (Ezeq. 21:25-27). Por medio de Jesús, el reinado de David “será firmemente establecido por tiempo indefinido” (Sal. 89:34-37). El reinado del Mesías jamás se volverá corrupto, y sus logros durarán para siempre. El pacto con David asegura que la descendencia tendría que reinar. No obstante, hacía falta algo más que un buen gobierno para que personas de todas las naciones fueran verdaderamente bendecidas (Gén. 3:15). Como estas necesitaban ser liberadas del pecado e integradas en la familia universal de Jehová, hacía falta que la descendencia también cumpliera una función sacerdotal. w14 15/10 1:14, 15

domingo, 5 de junio de 2016

Domingo 5 de junio
Son muchas las calamidades del justo, pero de todas ellas lo libra Jehová (Sal. 34:19).

Nos sentimos protegidos en el “rebaño” de Dios, pues sabemos que él está siempre dispuesto a ayudar a sus siervos leales (Sal. 79:13). Y lo que nos ha prometido hacer en el futuro confirma aún más el amor que nos tiene. Mediante Jesucristo, el Rey del Reino mesiánico, eliminará toda la violencia, opresión y maldad del mundo, y la humanidad obediente podrá disfrutar de paz y prosperidad duraderas (Sal. 72:7, 12-14, 16). En estos días, Jehová nos ha concedido el inmenso privilegio de ser sus testigos (Is. 43:10-12). Lo amamos porque nos ha dado esta gran oportunidad de apoyar su Reino y de llevar un mensaje de consuelo a todos los que sufren en este mundo. Podemos hablar con total confianza y convicción, pues nos basamos en la Palabra del Dios verdadero, quien siempre cumple lo que promete (Jos. 21:45; 23:14). w14 15/6 1:13, 14

jueves, 2 de junio de 2016

Viernes 3 de junio
Moisés miraba atentamente hacia el pago del galardón (Heb. 11:26).

Al igual que Abrahán, Moisés estaba seguro de que Jehová puede resucitar a los muertos (Luc. 20:37, 38; Heb. 11:17-19). Como esperaba recibir bendiciones en el futuro, no consideró que sus cuarenta años como fugitivo y sus otros cuarenta en el desierto eran una vida malgastada. Aunque no sabía en detalle cómo se cumplirían las promesas divinas, con los ojos de la fe vio su “galardón”. ¿Miramos nosotros “atentamente hacia el pago del galardón”? Como Moisés, no conocemos todos los detalles del cumplimiento de esas promesas. Por ejemplo, no sabemos cuándo comenzará la gran tribulación (Mar. 13:32, 33). Pero sabemos mucho más sobre el Paraíso futuro que Moisés. Aunque no conocemos cada detalle, las promesas de Dios sobre su Reino son más que suficientes para que “[miremos] atentamente” hacia el premio. Tener una clara imagen mental del nuevo mundo nos impulsará a poner primero el Reino. w14 15/4 1:14, 15

miércoles, 1 de junio de 2016

Siento anhelo por todos ustedes en tierno cariño como el de Cristo Jesús (Filip. 1:8).
Jesús demostró ternura y compasión. Cuando vio que su amiga María y otras personas estaban llorando porque Lázaro había muerto, él también comenzó a llorar (Juan 11:32-35). Movido por la compasión, ya le había devuelto la vida al hijo de una viuda. Esa misma cualidad lo llevó a resucitar a su amigo Lázaro (Luc. 7:11-15; Juan 11:38-44). Es posible que, con aquel acto, Jesús le diera una nueva esperanza para el futuro: la de vivir en el cielo. En una ocasión anterior, Jesús “se enterneció” por un grupo de personas que llegó hasta donde él estaba y “comenzó a enseñarles muchas cosas” (Mar. 6:34). Aquello tuvo que haberse quedado muy grabado en el corazón de quienes aceptaron sus enseñanzas. No cabe duda de que la compasión de Jesús era más que un simple sentimiento, lo movía a ayudar a las personas (Mat. 15:32-38; 20:29-34; Mar. 1:40-42). w15 15/2 1:11, 12