No estén amando ni al mundo ni las cosas que están en el mundo (1 Juan 2:15).
Si queremos ser santos, tenemos que rechazar los pensamientos y deseos impropios. Jehová espera que lo amemos con “un corazón limpio” (1 Tim. 1:5). Pero no olvidemos que el corazón es traicionero; quizá no nos demos ni cuenta de cuánto nos afectan “las cosas que están en el mundo” (Jer. 17:9). Es esencial que hagamos caso de este consejo de Pablo: “Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe, sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son” (2 Cor. 13:5). Cuando estudiemos la Biblia, preguntémonos: “¿Agradan a Dios mis pensamientos y deseos?”. Otro factor que nos ayudará a rechazar “las cosas que están en el mundo” es tener presentes estas palabras de Juan: “El mundo va pasando, y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:17). El sistema de Satanás da la impresión de ser real y permanente, pero llegará el día en que se desplome. No nos dejemos engañar: nada de lo que nos ofrece este mundo perdurará. w13 15/8 4:5, 17, 18
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jueves, 30 de abril de 2015
miércoles, 29 de abril de 2015
Miércoles 29 de abril
Prueben para ustedes mismos lo que es la buena y la acepta y la perfecta voluntad de Dios (Rom. 12:2).
La Biblia reconoce que, con frecuencia, “los de las naciones que no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley” (Rom. 2:14). Pero ¿significa eso que, mientras no haya una ley divina específica que lo prohíba, podemos seguir las costumbres y normas que aprendimos de pequeños y que son comunes en el lugar donde vivimos? La Biblia nos recuerda: “Existe un camino que es recto delante del hombre, pero los caminos de la muerte son el fin de él después” (Prov. 16:25). Debido a nuestra imperfección, no tenemos la capacidad de guiar nuestros pasos sin cometer ningún error (Prov. 28:26; Jer. 10:23). Además, la Biblia enseña que Satanás, “el dios de este sistema de cosas”, es quien establece las normas del mundo, es decir, lo que el mundo considera bueno o malo y lo que es popular o no (2 Cor. 4:4; 1 Juan 5:19). Por consiguiente, si deseamos la bendición y la aprobación de Dios, tenemos que seguir el consejo del texto de hoy. w13 15/9 3:2, 3
martes, 28 de abril de 2015
Martes 28 de abril
Así como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo (Juan 17:18).
Jesús hizo todo lo posible por enseñar a sus discípulos a superar sus debilidades, lo cual era indispensable para que completaran la obra que él había comenzado. En una oración a su Padre destaca tres aspectos vitales que les permitirían llevar a cabo tan importante tarea. Primero pide que sus discípulos no formen parte del sucio mundo de Satanás. Después, que obedezcan la Palabra de Dios y se mantengan santos, o limpios. Y luego le ruega repetidas veces a su Padre que el mismo lazo de amor que existe entre ellos dos mantenga unidos a sus seguidores. En vista de lo anterior, cada uno de nosotros debería preguntarse: “¿Estoy actuando en armonía con esas tres peticiones?”. Jesús confiaba en que si sus seguidores se esforzaban por cumplir estos tres aspectos, gente de todo el mundo creería que Dios lo había enviado (Juan 17:15-21). w13 15/10 4:12
lunes, 27 de abril de 2015
Lunes 27 de abril
Que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente (2 Tes. 3:6).
Después de decir las palabras que aparecen en el texto de hoy, Pablo se refirió en particular al cristiano que “no quiere trabajar” (2 Tes. 3:10). Si los primeros cristianos tenían que evitar la compañía de alguien perezoso, ¡con cuánta más razón tenían que apartarse de quienes estaban comenzando a comportarse como apóstatas! Pasar tiempo con alguien así era muy peligroso y debía evitarse a toda costa. Y lo mismo sucede hoy (Prov. 13:20). La gran tribulación y el fin de este sistema malvado están a las puertas, por lo que las advertencias que se dieron a los cristianos del siglo primero son hoy más importantes que nunca. No queremos aceptar “la bondad inmerecida de Dios” y al mismo tiempo dejar de “cumplir [el] propósito” de esa bondad, pues entonces perderíamos la oportunidad de vivir para siempre, ya sea en el cielo o en la Tierra (2 Cor. 6:1). Si alguna vez alguien que asiste a nuestras reuniones trata de envolvernos en conversaciones sobre asuntos que la Biblia no explica o se pone a criticar a la organización de Jehová, debemos tener mucho cuidado (2 Tes. 3:13-15). w13 15/12 1:8, 9
domingo, 26 de abril de 2015
Domingo 26 de abril
Hablen a toda la asamblea de Israel (Éx. 12:3).
Es vital que obedezcamos a quienes hoy nos dirigen. Pensemos en el conducto que empleó Jehová para comunicarse con su pueblo en momentos trascendentales. Cuando los israelitas salieron de Egipto, recibieron instrucciones de Jehová por medio de Moisés y Aarón, que fueron los portadores de los mandatos divinos (Éx. 12:1-7, 21-23, 29). Lo más seguro es que recordemos muchas otras ocasiones registradas en la Biblia en las que Jehová envió representantes angélicos o humanos con instrucciones para la salvación de sus siervos. En todos esos casos, a Dios le pareció bien delegar algo de su autoridad. Los mensajeros hablaron en su nombre y le dijeron al pueblo lo que tenía que hacer para no perder la vida. ¿Acaso Jehová no podría hacer algo parecido cuando llegue el Armagedón? Claro está, todo anciano a quien hoy se le concede el honor de representar a Jehová o a su organización debe tener muchísimo cuidado de no abusar de la autoridad que se le ha confiado. w13 15/11 4:14, 15
sábado, 25 de abril de 2015
Sábado 25 de abril
Acuérdate de tu Magnífico Creador en los días de tu mocedad (Ecl. 12:1).
Joven, ¿cómo puedes “acordarte” de Jehová? Solo sirviéndole con todo tu corazón (Deut. 10:12). Esa decisión es la más importante de tu vida, pues marcará el camino que seguirás de ahí en adelante (Sal. 71:5). Claro, la decisión de servir a Jehová no es la única que influirá en tu futuro. Por ejemplo, también tendrás que decidir si quieres casarte y con quién, o cómo te ganarás la vida. Pero, aunque esos asuntos son importantes, harás bien en plantearte primero si deseas servir a Jehová con toda tu alma (Deut. 30:19, 20). ¿Por qué? Porque esas decisiones están conectadas entre sí. Lo que decidas sobre el matrimonio y el empleo influirá en tu servicio a Dios (compare con Lucas 14:16-20). Y a la inversa, tu deseo de servir a Dios influirá en tus decisiones sobre el matrimonio y el empleo. Por eso, decide primero qué será lo más importante en tu vida (Filip. 1:10). w14 15/1 3:3, 4
jueves, 23 de abril de 2015
Viernes 24 de abril
Cíñete la espada sobre tu muslo. Sigue adelante al éxito (Sal. 45:3, 4).
Pronto se destruirá a “la gran ramera”, Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa (Rev. 17:1, 5, 16, 17; 19:1, 2). Luego, Cristo ejecutará la sentencia de Dios contra el resto del sistema malvado de Satanás en la Tierra destruyéndolo en el Armagedón (Rev. 16:14-16; 19:19-21). Y por último, el Rey Guerrero completará su victoria arrojando al abismo a Satanás y sus demonios, reduciéndolos a un estado de inactividad semejante a la muerte (Rev. 20:1-3). En cuanto a los ungidos, van resucitando en el cielo a medida que llegan al fin de su vida en la Tierra durante la presencia de Cristo. Algún tiempo después de la destrucción de Babilonia la Grande, Jesús reunirá junto a él a los miembros restantes de la novia (1 Tes. 4:16, 17). Por consiguiente, todos los miembros de la novia estarán en el cielo antes de que estalle la guerra del Armagedón. Después de esa guerra, podrá celebrarse la boda del Cordero (Rev. 19:7). w14 15/2 2:10-12
Pronto se destruirá a “la gran ramera”, Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa (Rev. 17:1, 5, 16, 17; 19:1, 2). Luego, Cristo ejecutará la sentencia de Dios contra el resto del sistema malvado de Satanás en la Tierra destruyéndolo en el Armagedón (Rev. 16:14-16; 19:19-21). Y por último, el Rey Guerrero completará su victoria arrojando al abismo a Satanás y sus demonios, reduciéndolos a un estado de inactividad semejante a la muerte (Rev. 20:1-3). En cuanto a los ungidos, van resucitando en el cielo a medida que llegan al fin de su vida en la Tierra durante la presencia de Cristo. Algún tiempo después de la destrucción de Babilonia la Grande, Jesús reunirá junto a él a los miembros restantes de la novia (1 Tes. 4:16, 17). Por consiguiente, todos los miembros de la novia estarán en el cielo antes de que estalle la guerra del Armagedón. Después de esa guerra, podrá celebrarse la boda del Cordero (Rev. 19:7). w14 15/2 2:10-12
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