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jueves, 7 de abril de 2016

Jueves 7 de abril
Todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, ustedes tienen que hacérselas a ellos (Mat. 7:12).

¿Cómo podemos seguir la Regla de Oro en nuestro ministerio? Tratando a cada persona como alguien distinto y único. Respetando la casa y la propiedad de cada uno. Esforzándonos por predicar a horas en que sea más probable que encontremos a los residentes en casa y que estén dispuestos a escucharnos. Y adaptando nuestra presentación a las costumbres de las personas de nuestro territorio. Tratar a las personas como nos gustaría que nos trataran da buenos resultados. Siendo amables y considerados, dejamos brillar nuestra luz, destacamos el valor de los principios bíblicos y damos gloria a nuestro Dios (Mat. 5:16). Esa forma de presentar el mensaje puede atraer a más personas a la verdad (1 Tim. 4:16). Y tanto si nuestros oyentes aceptan el mensaje del Reino como si no, tenemos la satisfacción de saber que estamos efectuando nuestro ministerio lo mejor posible (2 Tim. 4:5). w14 15/5 2:17, 18

miércoles, 6 de abril de 2016

Miércoles 6 de abril
Moisés estimaba el vituperio del Cristo como riqueza más grande que los tesoros de Egipto (Heb. 11:26).

Moisés fue comisionado como “Cristo”, o “Ungido”, en el sentido de que Jehová lo eligió para sacar a su pueblo de Egipto. Sabía que era una misión difícil y que hasta sufriría “vituperio”, o sea, el rechazo de otros. Un israelita ya le había dicho con desprecio: “¿Quién te nombró a ti príncipe y juez sobre nosotros?” (Éx. 2:13, 14). Más tarde, Moisés mismo le preguntó a Jehová: “¿Cómo es posible que Faraón me escuche[?]” (Éx. 6:12). ¿Cómo le ayudó Jehová a cumplir su difícil misión? Primero, le dio esta garantía: “Yo resultaré estar contigo” (Éx. 3:12). Segundo, fortaleció su confianza explicándole un aspecto del significado de su nombre: “Yo Llegaré a Ser lo que yo quiera” (Éx. 3:14, nota). Tercero, le concedió poderes milagrosos que demostraban que él de veras lo había enviado (Éx. 4:2-5). Y cuarto, le dio a Aarón como su compañero y portavoz (Éx. 4:14-16). w14 15/4 1:9, 10

martes, 5 de abril de 2016

Martes 5 de abril
Es a nosotros a quienes Dios las ha revelado mediante su espíritu (1 Cor. 2:10).
Si lleva mucho tiempo sirviendo a Jehová, tal vez se haya dado cuenta de que la manera en que nuestras publicaciones explican algunos relatos bíblicos ha ido cambiando. ¿En qué sentido? Antes se tenía la costumbre de buscar modelos proféticos; se pensaba que muchos relatos representaban cosas más importantes que pasarían en el futuro. Al acontecimiento, objeto o personaje bíblico se le llamaba tipo, y a su cumplimiento profético, antitipo. ¿Por qué se ha cambiado? A lo largo de los años, Jehová ha ayudado al “esclavo fiel y discreto” a ser cada vez más discreto, o prudente (Mat. 24:45-47). Por eso, ahora se dice que un relato bíblico es un modelo profético solo cuando la Biblia así lo indica. Hoy, nuestras publicaciones se centran más en extraer de estos relatos lecciones sencillas sobre cualidades como la fe, el aguante, y nuestro amor y obediencia a Jehová. w15 15/3 1:7, 9, 10, 12

lunes, 4 de abril de 2016

Lunes 4 de abril
Oren incesantemente. Con relación a todo, den gracias. Porque esta es la voluntad de Dios en unión con Cristo Jesús en cuanto a ustedes (1 Tes. 5:17, 18).

Cuando tenemos claro en nuestra mente y en nuestro corazón las bendiciones que hemos recibido, deseamos darle gracias a Jehová en oración (Sal. 95:2; 100:4, 5). Muchos solo oran para pedirle cosas. Pero nosotros sabemos que lo hacemos feliz cuando le damos las gracias por lo que tenemos. En la Biblia encontramos conmovedoras oraciones, como la de Ana y la de Ezequías, que demuestran la profunda gratitud que sintieron algunos siervos de Dios (1 Sam. 2:1-10; Is. 38:9-20). Imitemos su actitud y démosle gracias a Jehová por lo que ha hecho por nosotros. Eso nos beneficiará mucho: lo amaremos más, nos acercaremos más a él y nos sentiremos más animados (Sant. 4:8). w15 15/1 1:7

domingo, 3 de abril de 2016

Domingo 3 de abril
Vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones (Mat. 28:19).

Con el tiempo, los discípulos predicarían las buenas nuevas del reino “en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones” (Mat. 24:14). Aunque ellos amaban a Jesús y el mensaje que tenían que predicar, seguramente se preguntaban cómo iban a cumplir su comisión. Eran solo unos pocos. Además, predicaban que Jesús era el Hijo de Dios; pero a Jesús se le había dado muerte. A ellos se les consideraba “iletrados y del vulgo”, gente común que había recibido muy poca educación (Hech. 4:13). Y el mensaje que debían proclamar iba en contra de lo que enseñaban los prominentes líderes religiosos. A pesar de los obstáculos, aquellos discípulos se pusieron manos a la obra y llevaron el mensaje, no solo a Jerusalén y Samaria, sino a todo el mundo conocido en aquel entonces. En solo treinta años, las buenas nuevas se habían predicado “en toda la creación que está bajo el cielo” y estaban “llevando fruto y aumentando en todo el mundo” (Col. 1:6, 23). w15 15/2 3:1, 2, 4

sábado, 2 de abril de 2016

Sábado 2 de abril
El pequeño mismo llegará a ser mil (Is. 60:22).

Puede ser que vivamos en una zona donde hay pocos Testigos y no veamos que nuestra predicación produzca resultados inmediatos. Aun así, saber que el Reino supera cualquier obstáculo nos da fuerzas para aguantar. Por ejemplo, cuando el hermano Edwin Skinner llegó a la India en 1926, no había muchos Testigos en ese país, y la obra parecía ir cuesta arriba porque el crecimiento era muy lento. Pero él siguió predicando y llegó a ver cómo el mensaje del Reino superaba grandes obstáculos. En 2013 había más de 37.000 Testigos en la India, y más de 108.000 personas estuvieron presentes en la Conmemoración. El mismo año en que el hermano Skinner llegó a la India, se inició la predicación en Zambia. Más de 170.000 publicadores predicaban el Reino en ese país en 2013, y 763.915 personas asistieron a la Conmemoración, o sea, 1 de cada 18 habitantes. ¡Qué crecimiento tan asombroso! w14 15/12 1:8, 9
 

viernes, 1 de abril de 2016

Viernes 1 de abril
Ha sido levantado (Mat. 28:6).

Pocos días después de morir Jesús, el apóstol Pedro tuvo que enfrentarse a un grupo de poderosos líderes religiosos que le exigían una explicación. Eran los mismos líderes judíos que habían tramado la muerte de Jesús. Pedro acababa de curar a un hombre que había nacido paralítico, y ellos quisieron saber quién le había dado el poder para hacerlo. Con valor, les contestó: “Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes fijaron en un madero, pero a quien Dios levantó de entre los muertos, por este se halla este hombre de pie aquí sano delante de ustedes” (Hech. 4:5-10). Pedro, poco antes, había negado tres veces conocer a Jesús porque sentía miedo (Mar. 14:66-72). ¿Cómo es que ahora pudo responder con tanta valentía? Por un lado, gracias al espíritu santo, pero también porque estaba convencido de que Jesús había resucitado. w14 15/11 1:1, 2