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sábado, 7 de noviembre de 2015

Domingo 8 de noviembre

Sigan poniéndose a prueba para ver si están en la fe (2 Cor. 13:5).

“La fe” es el conjunto de creencias cristianas que hallamos en la Biblia. Para saber si estamos “en la fe”, tenemos que examinarnos y ver si nuestras palabras y acciones están en armonía con esas creencias. Claro, no basta con cumplir solo lo que más nos convenga; hay que vivir de acuerdo con todo el conjunto de normas y enseñanzas cristianas (Sant. 2:10, 11). Quizá usted dude en hacer este examen de sí mismo, especialmente si teme no quedar satisfecho con el resultado. Pero lo que importa es lo que Jehová piensa de nosotros; sus pensamientos son “más altos” que los nuestros (Is. 55:8, 9). Él examina a sus siervos, no para condenarlos, sino para fijarse en sus buenas cualidades y ayudarlos. Cuando usted se analice a la luz de la Biblia para ver si está “en la fe”, la opinión que tenga de sí mismo se acercará más a la de Dios. Eso lo ayudará a liberarse de sus pensamientos negativos y a darse cuenta de una gran verdad: que usted es muy valioso para Jehová. w14 15/3 2:5, 6

Sábado 7 de noviembre

                 Considerémonos unos a otros, animándonos unos a otros (Heb. 10:24, 25).
En el antiguo Israel, la nación debía reunirse a fin de escuchar y aprender (Deut. 31:10-12). Los judíos del siglo primero tenían la costumbre de ir a las sinagogas a leer las Escrituras (Luc. 4:16; Hech. 15:21). Y cuando se formó la congregación cristiana, se siguió dando mucha importancia a las reuniones. Hoy también son parte fundamental de nuestra adoración a Jehová. De hecho, una manera excelente de animarnos unos a otros es participando en las reuniones. Por ejemplo, podemos expresar nuestra fe respondiendo una pregunta, indicando la aplicación de un texto bíblico o contando una experiencia breve que demuestre que seguir los principios bíblicos da buenos resultados (Sal. 22:22; 40:9). Sin importar cuántos años llevemos asistiendo a las reuniones, seguro que todos estamos de acuerdo en que los comentarios sinceros de nuestros hermanos jóvenes y mayores nos animan mucho. w13 15/4 4:4, 5

viernes, 6 de noviembre de 2015

Viernes 6 de noviembre

Nos recomendamos como ministros de Dios por noches sin dormir, por veces sin alimento (2 Cor. 6:4, 5).

Como muestran las experiencias del apóstol Pablo, por causa de nuestro ministerio podríamos pasar noches sin dormir y días sin comer. Estas expresiones pintan una vívida imagen de lo que implica sacrificarse, y quizás nos hagan pensar en precursores que ponen su ministerio en primer lugar en la vida mientras se sostienen económicamente. Piense, también, en nuestros devotos misioneros, quienes se entregan por entero a servir a personas de otros países (Filip. 2:17). ¿Y qué decir de los abnegados ancianos que a veces dejan de comer o dormir para atender a las ovejas de Jehová? Y además están los hermanos de edad avanzada o con mala salud que hacen todo lo posible por asistir a las reuniones cristianas y participar en el servicio del campo. Nos conmueve pensar en todos estos siervos de Dios que manifiestan tal espíritu de sacrificio. Sus actos influyen en la opinión que otras personas tienen de nuestro ministerio. w1315/5 2:7

jueves, 5 de noviembre de 2015

Jueves 5 de noviembre

                 Estén listos para compartir (1 Tim. 6:18).

¿Cómo podemos cumplir con esta exhortación? Empleando nuestro tiempo y energías para ayudar y animar al prójimo (Gál. 6:10). Sin duda, tener la costumbre de ser generosos nos acercará a Jehová y a nuestros seres amados (Prov. 19:17; Luc. 6:38). También podemos ser generosos con Jehová. Las Escrituras nos dicen: “Honra a Jehová con tus cosas valiosas” (Prov. 3:9). Esas “cosas valiosas” son nuestro tiempo, energías y recursos, y podemos dedicarlas a su servicio. Hasta los pequeños pueden aprender a ser generosos con Jehová. Jason, quien es padre de familia, comenta: “Cuando hacemos una donación en el Salón del Reino, dejamos que los niños echen el dinero en la caja de contribuciones. Les encanta porque, como ellos dicen, sienten que le están dando algo a Jehová”. Si los hijos experimentan de pequeños el gozo de hacer contribuciones para Jehová, es fácil que de adultos sigan siendo generosos con él (Prov. 22:6). w13 15/6 2:9-11

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Miércoles 4 de noviembre

Si no tiene lo suficiente para una oveja,entonces tiene que traer dos tórtolas     (Lev. 5:7).


En el antiguo Israel, los sacrificios eran la base para recibir el perdón de pecados y la aprobación de Jehová. Algunos eran obligatorios, mientras que otros eran voluntarios (Lev. 23:37, 38). Las ofrendas quemadas, en las que se ofrecía el animal completo a Dios, podían ser sacrificios voluntarios, o dádivas, hechos a Jehová. Él comprendía que no todos podrían ofrecer lo mismo, así que esperaba de cada cual solo lo que sus circunstancias le permitieran. Su Ley estipulaba que se ofrecieran animales y se derramara su sangre, pues estos sacrificios eran “una sombra de las buenas cosas por venir” a través de Jesús (Heb. 10:1-4). Ahora bien, Jehová era flexible y comprensivo. Por ejemplo, si un israelita no podía ofrecer un animal del rebaño o de la vacada, aceptaba que le ofreciera unas tórtolas en su lugar. De este modo, hasta los pobres tenían la oportunidad de hacer sacrificios (Lev. 1:3, 10, 14). w13 15/12 2:4, 5

martes, 3 de noviembre de 2015

Martes 3 de noviembre

            Invocará el mal contra su Dios (Is. 8:21).

En tiempos de Isaías, la nación de Judá se encontró en una situación muy difícil. Estaban rodeados de enemigos. La comida escaseaba. Muchos pasaban hambre. En vez de acudir a Jehová en medio de estas dificultades, comenzaron a “[invocar] el mal contra su rey y contra su Dios”. En efecto, culparon a Jehová de sus males. Si a nosotros nos sobreviniera una tragedia o pasáramos por algún problema, podríamos caer en la misma trampa que ellos y decir en nuestro corazón: “¿Dónde estaba Jehová cuando yo lo necesitaba?”. Por otra parte, los israelitas que vivían en tiempos de Ezequiel pensaban que “el camino de Jehová no [estaba] bien ajustado” debido a que no estaban al tanto de todos los hechos (Ezeq. 18:29). Era como si, queriendo ser jueces de Jehová, lo juzgaran según su limitada comprensión de los sucesos. Si en ocasiones no entendemos del todo algún relato bíblico o por qué nos pasan ciertas cosas en la vida, ¿podríamos pensar en nuestro corazón que “el camino de Jehová no está bien ajustado”, que es injusto? (Job 35:2.) w13 15/8 2:8, 9

lunes, 2 de noviembre de 2015

Lunes 2 de noviembre

Sean como personas libres, y, sin embargo, tengan su libertad, no como disfraz para la maldad, sino como esclavos de Dios (1 Ped. 2:16).

Cumplir con nuestra dedicación conlleva obstáculos. En realidad, tenemos una lucha doble. En primer lugar, nos enfrentamos al mismo conflicto que tenía Pablo: “Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme al hombre que soy por dentro —escribió—, pero contemplo en mis miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” (Rom. 7:22, 23). Nosotros tenemos esa misma lucha diaria contra las malas inclinaciones, pues todos hemos heredado la imperfección. En segundo lugar, tenemos que luchar contra un mundo controlado por demonios. Satanás, el gobernante de este mundo, nos ataca con sus misiles para que dejemos de ser leales a Jehová y a Jesús. Quiere esclavizarnos, y para ello nos pone tentaciones (Efes. 6:11, 12). Una de sus tácticas consiste en hacer que su mundo parezca atractivo (1 Juan 2:15, 16). w13 15/10 2:5, 6