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miércoles, 8 de abril de 2015

Miércoles 8 de abril

         Hijitos, no amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad (1 Juan 3:18).
 
Las costumbres pueden variar de un país a otro, pero una sonrisa afectuosa, un apretón de manos o un saludo sincero son señales que les dicen a nuestros hermanos que de verdad nos importan. Ahora bien, ¿quién debe tomar la iniciativa? En una reunión con sus discípulos, “Jesús se acercó y les habló” (Mat. 28:18). De la misma forma, los ancianos de hoy toman la iniciativa en acercarse a sus hermanos y hablarles. ¿Qué efecto tiene esto en el rebaño? Una precursora de 88 años de edad observó: “Cuando los ancianos me reciben en el Salón del Reino con una sonrisa y palabras de estímulo, siento crecer el cariño que les tengo”. Otra fiel hermana añadió: “Quizás no parezca gran cosa, pero para mí significa muchísimo que un anciano me sonría cuando llego a la reunión”. w13 15/6 1:6, 8

martes, 7 de abril de 2015


Martes 7 de abril

¿Quién ha creado estas cosas? (Is. 40:26.)

El poder de Jehová se ve claramente en dos escudos que nos mantienen protegidos: la atmósfera y el campo magnético de la Tierra. La atmósfera no solo nos abastece de aire; también nos protege de los meteoritos que viajan por el espacio. Las rocas que se cruzan con la Tierra podrían causar graves catástrofes, pero suelen desintegrarse al entrar en la atmósfera, creando hermosos destellos de luz que iluminan el cielo nocturno. Otro sistema de seguridad con el que contamos es el campo magnético, que se origina en lo profundo del planeta. El núcleo externo de la Tierra, que se compone mayormente de hierro fundido, genera un poderoso campo electromagnético que se eleva hacia el espacio y nos envuelve. Este escudo nos protege de la radiación emitida por las erupciones y otras explosiones que ocurren en las capas externas del Sol. Gracias al campo magnético, estas descargas masivas de energía, que podrían arrasar con la vida en la Tierra, son desviadas o absorbidas. w13 15/10 1:6, 7

domingo, 5 de abril de 2015


Domingo 5 de abril

Señor, ¿estás restaurando el reino a Israel en este tiempo? (Hech. 1:6.)

Quizá leamos cosas en la Biblia que no entendamos del todo porque aún no ha llegado el momento para que Jehová las esclarezca. Jesús les dijo varias veces a sus apóstoles que él tendría que sufrir y morir (Mat. 12:40; 16:21). Sin embargo, ellos no sabían de qué hablaba. Lo comprendieron solo cuando Jesús, después de resucitar y de aparecerse a los discípulos, “les abrió la mente por completo para que captaran el significado de las Escrituras” (Luc. 24:44-46; Hech. 1:3). Así mismo, los seguidores de Cristo no entendieron que el Reino de Dios sería establecido en el cielo hasta que fueron ungidos con espíritu santo en el Pentecostés del año 33 (Hech. 1:7, 8). w13 15/9 2:13, 14

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Mateo 27:62-66  (15 de nisán durante el día)  Mateo 28:2-4  (16 de nisán tras la puesta del Sol)

sábado, 4 de abril de 2015


Sábado 4 de abril

Manténganse alerta y oren de continuo (Mat. 26:41).

Los apóstoles Pedro, Santiago y Juan se quedaron dormidos mientras Jesús oraba en el jardín de Getsemaní. Aunque su Maestro les había dicho lo que se indica en las palabras del texto de hoy, ellos no lo hicieron (Mat. 26:40, 45). ¿Deberíamos apresurarnos a juzgarlos con dureza por no haberse quedado despiertos? Bueno, hay que recordar que aquel día había sido muy agotador para su débil naturaleza imperfecta. Habían hecho los preparativos para la Pascua y la habían celebrado. Luego Jesús había instituido la Cena del Señor (1 Cor. 11:23-25). Y “después de cantar alabanzas, salieron al monte de los Olivos”, lo cual les exigió caminar alguna distancia a través de las estrechas calles de Jerusalén (Mat. 26:30, 36). Para entonces, quizás ya era mucho después de medianoche. En vez de criticar a los agotados apóstoles, Jesús reconoció con amor que “el espíritu [...] está pronto, pero la carne es débil”. w13 15/11 1:8, 9

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Mateo 27:1, 2, 27-37  (14 de nisán durante el día)

viernes, 3 de abril de 2015


Fecha de la Conmemoración
tras la puesta del Sol
Viernes 3 de abril

Sigan haciendo esto en memoria de mí (1 Cor. 11:24).

“El cielo está despejado y se ve la Luna en cuarto creciente, lo que indica el comienzo del nuevo mes, nisán. Jesús tendrá que salir ya hacia Jerusalén si quiere llegar antes de la Pascua.” Es posible que estos pensamientos les vinieran a la mente a los apóstoles mientras estaban en Perea (al otro lado del Jordán) acompañando a Jesús en su viaje final a Jerusalén (Mat. 19:1; 20:17, 29; Mar. 10:1, 32, 46). Una vez determinado el primer día del mes de nisán, los judíos esperarían trece días y celebrarían la Pascua el 14 de nisán, después de la puesta del Sol. Hoy es la fecha en la que Jesús instituyó la Cena del Señor, que coincide con la fecha de la Pascua (1 Cor. 11:23-25). w13 15/12 4:1-3

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Mateo 26:17-19; Lucas 22:7-13  (13 de nisán durante el día)  Mateo 26:20-56  (14 de nisán tras la puesta del Sol)

jueves, 2 de abril de 2015


Jueves 2 de abril

Tomando una copa, ofreció gracias y se la dio a ellos, y todos bebieron de ella (Mar. 14:23).

Entre la Pascua y la Cena del Señor hay algunas diferencias. La Pascua que los judíos debían celebrar no prefiguró lo que Cristo mandó hacer a sus discípulos para recordar su muerte. En Egipto, los israelitas comieron la carne del cordero, pero no bebieron la sangre. Eso difiere de lo que Jesús mandó hacer a sus discípulos. Él les dijo que quienes fueran a reinar “en el reino de Dios” no solo debían comer el pan sino también beber el vino, y estos serían símbolos de su carne y su sangre (Mar. 14:22-25). Y aunque era a los judíos a quienes debía “servirles de memoria”, los cristianos deberíamos familiarizarnos con ella para beneficiarnos de las instructivas lecciones que contiene como parte de “toda Escritura [...] inspirada de Dios” (Éx. 12:14; 2 Tim. 3:16). w13 15/12 3:20, 21

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Mateo 26:1-5, 14-16; Lucas 22:1-6  (12 de nisán durante el día)

miércoles, 1 de abril de 2015


Miércoles 1 de abril

Esto significa mi cuerpo (1 Cor. 11:24).

Muchas personas religiosas indican que Jesús dijo literalmente “Esto es mi cuerpo” y, por tanto, creen que el pan se transforma milagrosamente en su carne. Sin embargo, esa creencia contradice los hechos. El cuerpo de Jesús estaba allí, delante de los apóstoles fieles, lo mismo que el pan sin fermentar del que iban a comer. Está claro, pues, que Jesús hablaba en sentido simbólico, como hizo en muchas otras ocasiones (Juan 2:19-21; 4:13, 14; 10:7; 15:1). El pan que los apóstoles veían y que estaban a punto de comer significaba el cuerpo de Jesús. ¿Qué cuerpo? No era la congregación de ungidos, llamada en la Biblia el “cuerpo del Cristo” (Efes. 4:12; Rom. 12:4, 5; 1 Cor. 10:16, 17; 12:27). Más bien, el pan representa el cuerpo humano de Jesús, el cuerpo físico en el que él “cargó con nuestros pecados” (1 Ped. 2:21-24; 4:1; Juan 19:33-36; Heb. 10:5-7). w13 15/12 4:8-10

Lectura bíblica para la Conmemoración:  Mateo 21:33-41; 22:15-22; 23:1-12; 24:1-3  (11 de nisán durante el día)