Los ejércitos que estaban en el cielo le seguían en caballos blancos (Rev. 19:14).
¿Quiénes compondrán “los ejércitos” celestiales que irán con Cristo a la batalla? Cuando él se ciñó la espada para arrojar a Satanás y los demonios del cielo, lo acompañaron “sus ángeles” (Rev. 12:7-9). Es lógico, por tanto, concluir que los santos ángeles formarán parte de los ejércitos de Cristo en la guerra del Armagedón. Por otra parte, Jesús hizo esta promesa a sus hermanos ungidos: “Al que venza y observe mis hechos hasta el fin, le daré autoridad sobre las naciones, y pastoreará a la gente con vara de hierro, de modo que serán hechos pedazos como vasos de barro, como [yo la] he recibido de mi Padre” (Rev. 2:26, 27). Por consiguiente, los hermanos ungidos de Cristo, quienes para entonces ya habrán obtenido su recompensa celestial, también formarán parte de sus ejércitos celestiales. Estarán a su lado cuando efectúe “cosas inspiradoras de temor” al pastorear a las naciones con una vara de hierro (Sal. 45:4). w14 15/2 1:15, 16
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domingo, 6 de septiembre de 2015
sábado, 5 de septiembre de 2015
Sábado 5 de septiembre
No desistamos de hacer lo que es excelente, porque al debido tiempo segaremos si no nos cansamos (Gál. 6:9).
viernes, 4 de septiembre de 2015
Viernes 4 de septiembre
Estas palabras hacen referencia a lo que el gobierno de Dios logrará. Subrayan que nuestro Padre celestial está muy interesado en salvar a la humanidad. Su ejemplo de celo demuestra que la misión que nos ha confiado de proclamar el Reino merece nuestro apoyo entusiasta. El ardiente deseo de ayudar a las personas a conocer a Dios es un reflejo del celo de Jehová. Así que, ¿está usted decidido a proclamar las buenas nuevas todo lo que sus circunstancias le permitan? (1 Cor. 3:9.) Piense también en Jesús y en su ejemplo perfecto de celo y perseverancia en el ministerio. Pese a la cruel oposición, su celo se mantuvo intacto hasta el doloroso final de su vida en la Tierra (Juan 18:36, 37). De hecho, al acercarse ese momento, redobló sus esfuerzos por ayudar a la gente a conocer a Jehová. w13 15/5 2:3, 4
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Jueves 3 de septiembre
Un joven era yo, también he envejecido, y sin embargo no he visto a nadie justo
dejado enteramente, ni a su prole buscando pan (Sal. 37:25).
Miércoles 2 de septiembre
Envío mi mensajero, y él tiene que despejar un camino delante de mí (Mal. 3:1).
Juan el Bautista fue el “mensajero” que despejó el camino (Mat. 11:10, 11). Cuando llegó, en el año 29, se avecinaba un tiempo de juicio para la nación de Israel. Jesús fue el segundo mensajero, “el mensajero del pacto”. En dos ocasiones limpió de prácticas inmundas el templo de Jerusalén (Mat. 21:12, 13; Juan 2:14-17). ¿Cuál fue el cumplimiento mayor de la profecía de Malaquías? En las décadas anteriores a 1914, Charles Russell y sus compañeros llevaron a cabo una labor similar a la de Juan el Bautista. Su crucial tarea consistió en recuperar las verdades expuestas en las Escrituras. Aquellos Estudiantes de la Biblia esclarecieron el verdadero significado del sacrificio redentor de Cristo, desenmascararon la mentira del infierno y proclamaron el cercano fin de los tiempos de los gentiles. Sin embargo, había numerosos grupos religiosos que también afirmaban ser cristianos. ¿Cuál demostraría ser el trigo simbólico que mencionó Jesús en su parábola? (Mat. 13:24-30, 37-43.) Para zanjar esta cuestión, Jesús comenzó a inspeccionar el templo espiritual en 1914. w13 15/7 2:5, 6
martes, 1 de septiembre de 2015
Martes 1 de septiembre
La tontedad del hombre terrestre tuerce su camino, y por eso su corazón
se enfurece contra Jehová mismo (Prov. 19:3).
¿Realmente podríamos enojarnos con Jehová? Está claro que no serviría de nada (Is. 41:11). A fin de cuentas, ¿qué conseguiríamos con eso? Un poeta dijo una vez: “Tu brazo es muy corto para boxear con Dios”. Ahora bien, aunque quizás nunca lleguemos al punto de expresar audiblemente una queja contra Dios, podríamos enojarnos con él en nuestro corazón, pues el texto de hoy dice que la tontedad del hombre “tuerce su camino, y por eso su corazón se enfurece contra Jehová mismo”. Tal actitud quizá se manifieste de maneras no tan obvias. Al estar resentidos con Jehová, podríamos dejar de apoyar plenamente las actividades teocráticas o distanciarnos de la congregación. ¿Cómo podemos evitar esa trampa? Es esencial que demos respuesta a esta pregunta, pues nuestra relación con Dios depende de ello. w13 15/8 2:4, 5
lunes, 31 de agosto de 2015
Lunes 31 de agosto
No amemos de palabra ni con la lengua, sino en hecho y verdad (1 Juan 3:18).
Puede ser desgarrador para los hijos comprender que sus padres, que una vez derrocharon vigor y salud, ya no se valen por sí mismos. Tal vez su padre o su madre se ha caído y roto una cadera, o se ha desorientado y perdido, o sufre una dolencia grave. Y luego está la otra cara de la moneda. A los mayores quizás les cueste aceptar que su salud u otras circunstancias limitan su independencia (Job 14:1). ¿Qué puede hacerse? ¿Cómo se les puede cuidar? Un artículo sobre la atención a las personas mayores señala: “Aunque es difícil conversar sobre cuestiones relacionadas con la vejez, las familias que han hablado de las posibles opciones y han planeado lo que harán llegado el momento están mejor preparadas para cualquier situación que surja”. Hay que asumir que los problemas asociados a la vejez son inevitables. Por eso es importante prepararse para afrontarlos tomando de antemano ciertas decisiones. w14 15/3 4:1, 2
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