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martes, 16 de junio de 2015

Miércoles 17 de junio


Hay más felicidad en dar que en recibir (Hech. 20:35).


Jesús disfrutaba al ver que personas mansas aceptaban las buenas nuevas (Luc. 10:21; Juan 4:34). Puede que tú, joven, ya hayas sentido la felicidad que produce ayudar al prójimo. Si al tomar las grandes decisiones de tu vida tienes en cuenta los principios que Jesús enseñó, serás feliz y harás feliz a Jehová (Prov. 27:11). Nuestra mayor felicidad proviene de servir a Jehová (Prov. 16:20). Parece que Baruc, el secretario de Jeremías, lo olvidó. Llegó un momento en que ya no disfrutaba de su servicio sagrado, así que Jehová le dijo: “Tú sigues buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando. Porque, mira, voy a traer una calamidad sobre toda carne [...], y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas” (Jer. 45:3, 5). ¿Qué opinas? ¿Qué iba a hacer más feliz a Baruc? ¿Buscar cosas grandes para él mismo, o sobrevivir a la destrucción de Jerusalén por ser un fiel siervo de Dios? (Sant. 1:12.) w14 15/1 3:10, 11

Marted 16 de junio


En el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib el rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y procedió a apoderarse de ellas (2 Rey. 18:13).

Imagínese cómo se habría sentido usted si hubiera vivido en Jerusalén en aquel tiempo. Por supuesto, Ezequías estaba muy al tanto del peligro que se avecinaba, pero en vez de buscar desesperado la ayuda de alguna nación pagana como había hecho su padre, Acaz, puso su confianza en Jehová (2 Crón. 28:20, 21). Tal vez conociera las palabras de Miqueas, un profeta de aquel tiempo que predijo: “En cuanto al asirio, [...] tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad. Y realmente pastorearán la tierra de Asiria con la espada” (Miq. 5:5, 6). Seguro que estas palabras divinamente inspiradas animaron a Ezequías, pues indicaban que un ejército muy poco común sería alzado contra los agresores asirios y que estos acabarían derrotados. w13 15/11 3:9, 10

domingo, 14 de junio de 2015

Lunes 15 de junio

​Lunes 15 de junio

Estaba erigiéndose un monumento (1 Sam. 15:12).

El rey Saúl dejó que el orgullo y el egoísmo se abrieran paso en su interior, tal como hace el óxido corrosivo en el hierro. Cuando derrotó a los amalequitas, prefirió satisfacer sus deseos a obedecer a Jehová. Decidió quedarse con el botín en vez de destruirlo como Dios había ordenado. Y fue tan arrogante que hasta se hizo construir un monumento (1 Sam. 15:3, 9). Cuando el profeta Samuel le dijo que a Jehová le había desagradado su conducta, Saúl trató de justificarse. Se centró en la parte del mandato que sí había cumplido y culpó a otros de su error (1 Sam. 15:16-21). El mal ejemplo de Saúl nos enseña que no debemos confiarnos. Que hayamos tenido un espíritu de sacrificio en el pasado no significa que lo seguiremos teniendo automáticamente (1 Tim. 4:10). Recordemos que Saúl empezó bien y que, durante algún tiempo, contó con el favor divino. Pero no desarraigó los deseos egoístas que comenzaron a surgirle. Finalmente, Jehová lo rechazó por su desobediencia. w14 15/3 1:9, 10

viernes, 12 de junio de 2015

Sabado 13 de junio

Este día tiene que servirles de memoria, y tienen que celebrarlo como fiesta a Jehová (Éx. 12:14).

Cuando piensa en un aniversario, ¿cuál le viene a la cabeza? Alguien casado pudiera decir que su aniversario de boda, mientras que otras personas tal vez piensen en la fecha de algún suceso histórico, como el día en que su país obtuvo la independencia. Pero ¿sabe usted que hay un aniversario nacional que lleva celebrándose más de tres mil quinientos años? Nos referimos a la Pascua. Aunque esa celebración conmemora la liberación del antiguo Israel de la esclavitud en Egipto, la verdad es que tiene mucho que ver con nosotros. Claro, puede que usted diga: “Los judíos celebran la Pascua, pero yo soy cristiano, no judío. ¿Por qué debería interesarme a mí?”. La respuesta se halla en esta declaración llena de significado: “Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado” (1 Cor. 5:7). w13 15/12 3:1, 2

jueves, 11 de junio de 2015

Viernes 12 de junio

Vístanse de amor (Col. 3:14).


La cualidad más importante en el matrimonio es el amor, “un vínculo perfecto de unión”. Cuando dos cónyuges son leales y pasan unidos por buenos y malos momentos, el amor verdadero crece; su amistad se estrecha y el deseo de estar juntos aumenta. Una unión así no se construye con un puñado de impresionantes muestras de amor, como se ve en las películas, sino con una infinidad de detalles: un abrazo, unas palabras amables, un gesto considerado, una sonrisa cariñosa o una pregunta sincera, como “¿qué tal te fue hoy?”. Con tan poco se puede lograr muchoen el matrimonio. El amor también impulsa a los cónyuges a seguir conociéndose (Filip. 2:4). Y al conocerse mejor, su amor se profundiza y fortalece a pesar de las imperfecciones. Un matrimonio feliz no se estanca, sino que sigue enriqueciéndose y haciéndose más fuerte con el paso de los años. Así que si usted está casado, pregúntese: “¿Conozco de verdad a mi pareja? ¿Comprendo sus sentimientos y opiniones? ¿Con cuánta frecuencia pienso en mi cónyuge?”. w1315/5 3:9, 10

miércoles, 10 de junio de 2015

Jueves 11 de junio

                                   Tú creaste todas las cosas (Rev. 4:11).

El rey David dijo que la información necesaria para construir el cuerpo humano estaba escrita, por así decirlo, en un libro. Hablando de Jehová, declaró: “Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas” (Sal. 139:16). Al reflexionar en la forma en que fue creado su cuerpo, David no pudo contener el deseo de alabar a Jehová. ¿Y qué hay de nosotros? ¿No es cierto que los descubrimientos de la ciencia moderna hacen crecer nuestra admiración por Dios? Así es, nos dan aún más razones para pensar como el salmista que dijo: “Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma” (Sal. 139:14). Está claro que la creación ofrece pruebas de la existencia de Dios. ¿Cómo es posible que la gente no las vea? w13 15/10 1:14

viernes, 5 de junio de 2015

TEXTO BIBLICO DIARIO


Viernes 5 de junio

Mantengamos nuestro juicio y llevemos puesta la coraza de la fe y el amor, y como yelmo la esperanza de la salvación (1 Tes. 5:8).
Tal como el soldado necesita protegerse el corazón de los ataques del enemigo, el cristiano debe proteger su corazón simbólico del poder del pecado. ¿Qué ocurre cuando un siervo de Jehová tiene fe firme en las promesas divinas y, además, ama a Dios y a su prójimo? Pues que lleva puesta una coraza espiritual de la mejor calidad. Protegido así su corazón, es difícil que haga algo que lo lleve a perder el favor de Jehová. En el texto de hoy, Pablo también mencionó un yelmo: “la esperanza de la salvación”. Si el soldado de tiempos bíblicos tenía un buen yelmo, los golpes que recibiera en la cabeza no le provocarían heridas graves. Pues bien, nosotros fortalecemos nuestra esperanza en los actos de salvación de Jehová estudiando su Palabra. Una esperanza sólida nos permite rechazar a los apóstatas y sus “vanas palabrerías” semejantes a gangrena (2 Tim. 2:16-19). La esperanza también nos dará fuerzas para no ceder a la influencia de quienes desearían que hiciéramos algo que Jehová condena. w13 15/4 1:17, 18